Obama Hace Historia
WASHINGTON.- Barack Obama, quien asumió el martes como el 44to presidente de Estados Unidos y el primero de raza negra, declaró que el país debe optar por "la esperanza en lugar del miedo" para superar la crisis económica más grave desde la Gran Depresión.
"Ahora entendemos bien que estamos en medio de la crisis", dijo Obama en su discurso de toma de posesión, a unos metros del presidente saliente George W. Bush. Momentos antes, hubo algunos abucheos entre la multitud cuando Bush y el vicepresidente saliente Dick Cheney subieron a la plataforma donde se realizó la ceremonia.
Obama quebró una barrera racial al convertirse en el primer presidente negro, en un país sumido en graves problemas económicos y con tropas combatiendo en Irak y Afganistán.
Obama: Tenderé la mano a quienes abran el puño
Investigan una "posible amenaza" contra actos de investidura de Obama
Bush abandona Washington convertido en un ciudadano común
"Nuestra nación está en guerra contra una extensa red de violencia y odio. Nuestra economía está muy debilitada, como consecuencia de la codicia e irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestro fracaso colectivo al no haber tomado decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era", afirmó Obama.
"Nuestra era de obstinarnos, de proteger intereses estrechos y de postergar decisiones desagradables... con toda seguridad esa era ha concluido", agregó el mandatario. "A partir de hoy debemos alzarnos, desentumecernos y empezar de nuevo la tarea de reconstruir Estados Unidos".
Tras cuatro horas de pompa y boato en el Capitolio, arrancó el desfile inaugural por la Avenida Pensilvania hasta la Casa Blanca, el cual incluyó un grupo de personas vestidas para representar a un regimiento de negros de la Guerra Civil, así como los pilotos sobrevivientes del grupo Tuskegee de la Segunda Guerra Mundial que lucharon por obtener derechos civiles para los afro-estadounidenses.
Repentinamente, Obama y su esposa, Michelle, salieron de su limusina, saludaron a los espectadores a ambos costados de la avenida, y luego caminaron parte de la ruta, sonriendo y agitando los brazos en señal de saludo al tiempo que eran vitoreados con entusiasmo.
Posteriormente el mandatario y la primera dama volvieron a subirse a la limusina blindada Cadillac para recorrer el resto de los casi dos kilómetros (1,5 millas) hasta la Casa Blanca. Para deleite de la multitud, los Obama se apearon por segunda vez y recorrieron las cuadras finales de la Avenida Pensilvania antes de llegar a la mansión presidencial.
Bush deja Washington DC como uno de los presidentes más impopulares y controversiales en la historia del país, al cual llevó a dos guerras inconclusas. Se va con la nación sumida en una calamidad económica en la que 11 millones de estadounidenses no tienen trabajo y decenas de miles han perdido sus ahorros y viviendas.
"Se han perdido viviendas, han desaparecido trabajos y se han cerrado negocios. Nuestro sistema de salud pública es demasiado costoso, nuestras escuelas fallan demasiado, y cada día trae nuevas pruebas de que la manera como usamos la energía fortalece a nuestros adversarios y amenaza a nuestro planeta", agregó Obama.
Por otra parte, el senador Edward M. Kennedy se indispuso durante el almuerzo en homenaje a Obama y fue llevado en ambulancia a un hospital. Kennedy estaba consciente y lo examinaban médicos en el Washington Hospital Center.
"Parecía que le dio un ataque", dijo el senador republicano Orrin Hatch, que acompañó a su colega hasta que llegó la ambulancia.
Kennedy, de 76 años y que sufre de un tumor cerebral, parecía en buena estado momentos antes, cuando salió del Capitolio a la plataforma donde Obama iba a ser juramentado.
El senador Robert C. Byrd, de 91 años, también fue escoltado al abandonar el mismo almuerzo pero sus voceros dijeron que ello no se debió a problemas de salud.
El alba de la nueva era demócrata del país _con los aliados políticos de Obama en control de ambas cámaras del Congreso_ pone fin a ocho años de control republicano, con Bush en la Casa Blanca.
Con una mano sobre la misma Biblia con la cual rindió juramento Abraham Lincoln y ante una multitud que atestó el National Mall (alameda nacional), el mismo lugar donde el activista negro Martin Luther King Jr. habló de sus sueños sobre la igualdad racial, el político demócrata de 47 años prestó juramento ante el presidente de la Corte Suprema John Roberts.
"Felicitaciones, señor presidente", le dijo Roberts. Michelle Obama y sus pequeñas hijas Sasha y Malia observaron la escena justo al lado de sus padres.
En su discurso de toma de posesión, Obama dijo que Estados Unidos debe elegir a "la esperanza por encima del miedo, la unidad de propósito sobre el conflicto y la discordia" para superar la crisis económica.
"Hoy estoy aquí con humildad frente a la tarea ante nosotros, agradecido por la confianza que ustedes me han brindado, consciente de los sacrificios llevados por nuestros antepasados", declaró Obama.
Con la economía en una larga y profunda recesión, Obama dijo que es el momento para tomar rápidamente medidas intrépidas para crear trabajos nuevos y colocar los cimientos para el crecimiento.
Los demócratas en el Congreso han preparado un plan de estímulo de 825.000 millones de dólares, que consiste en reducciones fiscales y gastos en caminos, puentes, escuelas, redes eléctricas y otros proyectos.
"La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno es demasiado grande o demasiado pequeño, sino si funciona", dijo el nuevo presidente durante su discurso de 18 minutos y medio.
Después de la ceremonia, Obama y su esposa escoltaron a Bush y a la ex primera dama hasta un helicóptero en el Frente Este del Capitolio para que los llevara a la cercana base Andrews de la fuerza aérea, desde donde tomaron un vuelo a Texas.
Obama y Bush habían llegado juntos en una limusina al Capitolio para la transferencia del poder, en una caravana de automóviles blindados desde la Casa Blanca, donde Bush invitó a tomar café a Obama, el vicepresidente electo y sus respectivas esposas.
Una multitud en ambos lados de la calle desafió el frío invernal para ver el desfile de automóviles hacia el evento histórico. La presencia de fuertes medidas de seguridad fue evidente durante el recorrido, con una línea de agentes de pie frente a los espectadores.
Para presenciar la histórica juramentación del primer presidente negro del país, centenares de miles de personas atestaron desde muy temprano de extremo a extremo el National Mall, una zona alargada de jardines y monumentos nacionales en el centro de Washington DC que tiene en un extremo el monumento a Abraham Lincoln y el Capitolio en el otro.
El hombre en el centro de la vorágine empezó el día callada y reverentemente, con un servicio religioso en una iglesia al lado de la Casa Blanca.
Obama y su familia asistieron por la mañana a un servicio privado en la iglesia episcopal de San Juan, una tradición para quienes están a punto de rendir el juramento presidencial. La familia del vicepresidente electo Joe Biden también asistió.
Barack y Michelle Obama saludaron a los espectadores y entraron a la iglesia entre los aplausos de unas 200 personas. El coro y la congregación empezó a cantar el himno "O God Our Help in Ages Past" (Oh Dios, nuestro socorro en el ayer).
Fue el primer traspaso de gobierno desde los atentados del 11 de septiembre del 2001.
Dos años después de haber empezado como un poco conocido senador federal por el estado de Illinois con un nombre que sonaba a extranjero, Obama llegará a la Oficina Oval de la Casa Blanca como el cuarto presidente más joven de la nación, con 47 años, y el primero afroestadounidense, un logro que hasta hace poco se creía imposible para varias generaciones de minorías étnicas de la nación.
Bush _ siguiendo la tradición _ dejó una nota para Obama en el cajón superior de su escritorio en la Oficina Oval.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Dana Perino, dijo que el tema del mensaje _ que Bush escribió el lunes _ era similar a lo que él ha dicho desde la noche en que se supo el resultado de las elecciones: que Obama está a punto de empezar un "nuevo y fabuloso capítulo" en Estados Unidos, y que le desea lo mejor.
"Ahora entendemos bien que estamos en medio de la crisis", dijo Obama en su discurso de toma de posesión, a unos metros del presidente saliente George W. Bush. Momentos antes, hubo algunos abucheos entre la multitud cuando Bush y el vicepresidente saliente Dick Cheney subieron a la plataforma donde se realizó la ceremonia.
Obama quebró una barrera racial al convertirse en el primer presidente negro, en un país sumido en graves problemas económicos y con tropas combatiendo en Irak y Afganistán.
Obama: Tenderé la mano a quienes abran el puño
Investigan una "posible amenaza" contra actos de investidura de Obama
Bush abandona Washington convertido en un ciudadano común
"Nuestra nación está en guerra contra una extensa red de violencia y odio. Nuestra economía está muy debilitada, como consecuencia de la codicia e irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestro fracaso colectivo al no haber tomado decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era", afirmó Obama.
"Nuestra era de obstinarnos, de proteger intereses estrechos y de postergar decisiones desagradables... con toda seguridad esa era ha concluido", agregó el mandatario. "A partir de hoy debemos alzarnos, desentumecernos y empezar de nuevo la tarea de reconstruir Estados Unidos".
Tras cuatro horas de pompa y boato en el Capitolio, arrancó el desfile inaugural por la Avenida Pensilvania hasta la Casa Blanca, el cual incluyó un grupo de personas vestidas para representar a un regimiento de negros de la Guerra Civil, así como los pilotos sobrevivientes del grupo Tuskegee de la Segunda Guerra Mundial que lucharon por obtener derechos civiles para los afro-estadounidenses.
Repentinamente, Obama y su esposa, Michelle, salieron de su limusina, saludaron a los espectadores a ambos costados de la avenida, y luego caminaron parte de la ruta, sonriendo y agitando los brazos en señal de saludo al tiempo que eran vitoreados con entusiasmo.
Posteriormente el mandatario y la primera dama volvieron a subirse a la limusina blindada Cadillac para recorrer el resto de los casi dos kilómetros (1,5 millas) hasta la Casa Blanca. Para deleite de la multitud, los Obama se apearon por segunda vez y recorrieron las cuadras finales de la Avenida Pensilvania antes de llegar a la mansión presidencial.
Bush deja Washington DC como uno de los presidentes más impopulares y controversiales en la historia del país, al cual llevó a dos guerras inconclusas. Se va con la nación sumida en una calamidad económica en la que 11 millones de estadounidenses no tienen trabajo y decenas de miles han perdido sus ahorros y viviendas.
"Se han perdido viviendas, han desaparecido trabajos y se han cerrado negocios. Nuestro sistema de salud pública es demasiado costoso, nuestras escuelas fallan demasiado, y cada día trae nuevas pruebas de que la manera como usamos la energía fortalece a nuestros adversarios y amenaza a nuestro planeta", agregó Obama.
Por otra parte, el senador Edward M. Kennedy se indispuso durante el almuerzo en homenaje a Obama y fue llevado en ambulancia a un hospital. Kennedy estaba consciente y lo examinaban médicos en el Washington Hospital Center.
"Parecía que le dio un ataque", dijo el senador republicano Orrin Hatch, que acompañó a su colega hasta que llegó la ambulancia.
Kennedy, de 76 años y que sufre de un tumor cerebral, parecía en buena estado momentos antes, cuando salió del Capitolio a la plataforma donde Obama iba a ser juramentado.
El senador Robert C. Byrd, de 91 años, también fue escoltado al abandonar el mismo almuerzo pero sus voceros dijeron que ello no se debió a problemas de salud.
El alba de la nueva era demócrata del país _con los aliados políticos de Obama en control de ambas cámaras del Congreso_ pone fin a ocho años de control republicano, con Bush en la Casa Blanca.
Con una mano sobre la misma Biblia con la cual rindió juramento Abraham Lincoln y ante una multitud que atestó el National Mall (alameda nacional), el mismo lugar donde el activista negro Martin Luther King Jr. habló de sus sueños sobre la igualdad racial, el político demócrata de 47 años prestó juramento ante el presidente de la Corte Suprema John Roberts.
"Felicitaciones, señor presidente", le dijo Roberts. Michelle Obama y sus pequeñas hijas Sasha y Malia observaron la escena justo al lado de sus padres.
En su discurso de toma de posesión, Obama dijo que Estados Unidos debe elegir a "la esperanza por encima del miedo, la unidad de propósito sobre el conflicto y la discordia" para superar la crisis económica.
"Hoy estoy aquí con humildad frente a la tarea ante nosotros, agradecido por la confianza que ustedes me han brindado, consciente de los sacrificios llevados por nuestros antepasados", declaró Obama.
Con la economía en una larga y profunda recesión, Obama dijo que es el momento para tomar rápidamente medidas intrépidas para crear trabajos nuevos y colocar los cimientos para el crecimiento.
Los demócratas en el Congreso han preparado un plan de estímulo de 825.000 millones de dólares, que consiste en reducciones fiscales y gastos en caminos, puentes, escuelas, redes eléctricas y otros proyectos.
"La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno es demasiado grande o demasiado pequeño, sino si funciona", dijo el nuevo presidente durante su discurso de 18 minutos y medio.
Después de la ceremonia, Obama y su esposa escoltaron a Bush y a la ex primera dama hasta un helicóptero en el Frente Este del Capitolio para que los llevara a la cercana base Andrews de la fuerza aérea, desde donde tomaron un vuelo a Texas.
Obama y Bush habían llegado juntos en una limusina al Capitolio para la transferencia del poder, en una caravana de automóviles blindados desde la Casa Blanca, donde Bush invitó a tomar café a Obama, el vicepresidente electo y sus respectivas esposas.
Una multitud en ambos lados de la calle desafió el frío invernal para ver el desfile de automóviles hacia el evento histórico. La presencia de fuertes medidas de seguridad fue evidente durante el recorrido, con una línea de agentes de pie frente a los espectadores.
Para presenciar la histórica juramentación del primer presidente negro del país, centenares de miles de personas atestaron desde muy temprano de extremo a extremo el National Mall, una zona alargada de jardines y monumentos nacionales en el centro de Washington DC que tiene en un extremo el monumento a Abraham Lincoln y el Capitolio en el otro.
El hombre en el centro de la vorágine empezó el día callada y reverentemente, con un servicio religioso en una iglesia al lado de la Casa Blanca.
Obama y su familia asistieron por la mañana a un servicio privado en la iglesia episcopal de San Juan, una tradición para quienes están a punto de rendir el juramento presidencial. La familia del vicepresidente electo Joe Biden también asistió.
Barack y Michelle Obama saludaron a los espectadores y entraron a la iglesia entre los aplausos de unas 200 personas. El coro y la congregación empezó a cantar el himno "O God Our Help in Ages Past" (Oh Dios, nuestro socorro en el ayer).
Fue el primer traspaso de gobierno desde los atentados del 11 de septiembre del 2001.
Dos años después de haber empezado como un poco conocido senador federal por el estado de Illinois con un nombre que sonaba a extranjero, Obama llegará a la Oficina Oval de la Casa Blanca como el cuarto presidente más joven de la nación, con 47 años, y el primero afroestadounidense, un logro que hasta hace poco se creía imposible para varias generaciones de minorías étnicas de la nación.
Bush _ siguiendo la tradición _ dejó una nota para Obama en el cajón superior de su escritorio en la Oficina Oval.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Dana Perino, dijo que el tema del mensaje _ que Bush escribió el lunes _ era similar a lo que él ha dicho desde la noche en que se supo el resultado de las elecciones: que Obama está a punto de empezar un "nuevo y fabuloso capítulo" en Estados Unidos, y que le desea lo mejor.